militar

¿Muñecos «antisemitas»? ¡Ahí va, y yo que se los iba a pedir a los Reyes!

Göring de 3R: Uno de los muñecos controvertidos.Göring de 3R: Uno de los muñecos controvertidos.

Bueno, en realidad, no, pero más que nada porque, más que afición por los muñecos articulados de tipo militar («action figures») a escala 1:6 (12″), lo que tenía era predilección en mi infancia y juventud por los soldaditos y maquetas a escala 1:32 ó 1:35, y además empiezo a peinar canas y mi economía no está precisamente como para dedicarme al coleccionismo militar, pero esta noticia absurda me ha tentado.

El asunto, tal como lo interpreto, es como sigue: una señora, Christine Delsirié, esposa del coronel de la Gendarmería francesa Jean-Christophe Delsirié, tiene un negocio honrado de venta por internet de figuras y muñecos de 12″ llamado Figurines 12 Pouces, cuya sede mercantil —como muchas actividades de autónomos— está radicada en su domicilio particular. El problema radica en que en el catálogo se encontraban (ya no) reproducciones del fabricante 3R —especializado en personajes del Eje— de Goebbels, Göring (ambos de gran fidelidad), Dönitz (regulín, debe de ser de los primeros) y Hitler (muy poco conseguido: el uniforme es el de la época de putsch de Múnich, y no se parece a él en ningún momento de su vida, salvo en el bigote y en la expresión de loco-endemoniado), y que el domicilio particular está ubicado en la casa-cuartel de la Gendarmería en Dinéault (Finisterre, Francia).

El milagro de Empel (continuación)

Concluye la crónica de los hechos del milagro de Empel, junto con algo de las acciones posteriores de los tercios hasta fin de año, donde acaba el libro noveno de los anales.

El milagro de Empel

Aquí comienza propiamente el relato de los hechos del milagro. Los soldados se veían perdidos, aislados por el agua, ateridos de frío, hambrientos y completamente a merced del enemigo que los hostigaba con su flota, y Bobadilla los exhorta a arrepentirse, confesar y comulgar para prepararse para lo peor, y orar para que Dios remedie su apuro, puesto que ya todo lo humano se ha hecho y no ha servido para nada. Es entonces cuando aparece la tabla con la imagen de la Inmaculada al cavar un soldado un refugio, y se encomiendan a ella. Mientras tanto, los habitantes de Bolduque apoyan, con devociones, exposición del Santísimo y penitencias, a los españoles. Bobadilla decide al fin ir a por todas, y empiezan a helase las aguas que los tenían aislados.

Bomel

Después de la toma de Amberes, con licencia parcial de tropas, los tercios se ponen en marcha, con la incorporación del de Fernando de Bobadilla, recién llegado al teatro de operaciones, que recibe la orden de entrar en la isla de Bommel. Esta parte abarca el período posterior a agosto de 1585 hasta principios de diciembre de ese año, en que las cosas empiezan a ponerse muy feas para las tropas españolas, al haber quedado anegadas y aisladas por la rotura de diques en la isla de Bommel, y el hostigamiento de la armada rebelde.

Realmente el detalle de las crónicas es lo suficientemente elevado como para ser de por sí un relato apasionante.

Entrada en Amberes. Festejos y motines

Esta parte es la más pintoresca y costumbrista de todas. Se narran los festejos por la paz que se realizaron en Amberes, con mucho detalle, y el motín de valones que sucedió por no habérseles pagado los atrasos, junto con consideraciones del cronista sobre el asunto bastante curiosas, una de ellas del duque de Alba.

La paz de Amberes

Se narran las deliberaciones de rendición y sucesos previos a la toma de Amberes acaecidos durante el mes de agosto de 1585, hasta el día 20, fecha en que se publican los capítulos de la paz de Amberes. Aparte de destacar los puntos más importantes, que son muy razonables y magnánimos —era una época más caballerosa que la actual— se describe la situación interna de Amberes en lo civil y religioso, con sus múltiples sectas y opresión a los católicos, antes de su recuperación por la Corona.

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