Abril 2009

Wa habibi — وا حبيبي

¡Cristo ha resucitado!¡Cristo ha resucitado!

Estimados y sufridos lectores de este blog: ¡Feliz Pascua de Resurrección a todos! De acuerdo, de acuerdo… ya sé que me he retrasado un poco, pero por lo que adjunto en el artículo creo que ha valido la pena la espera. Además todavía entra dentro de la octava.

¡Ah! ¿Que no se acordaban de que también se felicita por esta Pascua, al igual que por Navidad, y con más motivo al ser el núcleo del cristianismo, como nos recuerda S. S. el Papa Benito XVI? Bueno… supongo que a esta sociedad descreída le resulta más complicado disfrazarla y desnaturalizarla, con sucedáneos de blandenguería sentimentaloide o con efemérides cosmo-gnóstico-mágicas, como le ocurre a la Navidad, por lo que es más práctico soslayarla. Para muchos, se ha quedado exclusivamente en regalar la mona al ahijado, sin caer en la cuenta que el huevo de Pascua recuerda precisamente la Resurrección. No me extraña que un musulmán (no me acuerdo si argelino o marroquí) al que conocí en un curso de postgrado creyera y me discutiera que la fiesta más importante del cristianismo fuera la Navidad… por el Papá Noel. ¡Toma ya! Y la culpa de que lo creyera en realidad es completamente nuestra, porque evidentemente nadie se lo había explicado ni tampoco encontró evidencias de lo contrario en nuestra cultura moderna. Si por casualidad lee este artículo, al pulsar sobre la imagen de Jesús resucitado oirá un magnífico canto de la liturgia bizantina que se lo explica y en su propia lengua, y otro que narra lo que siguió.

¿Y este título tan raro con letras morunas, qué tiene que ver con la Pascua? Pues muchísimo: por lo visto es el título («Estimado mío») de uno de los dos cantos oficiales de Viernes Santo en, como mínimo, las Iglesia maronita, melkita y copta católicas, y también se canta en las otras confesiones ortodoxas de Próximo Oriente. Compuesta por la cabeza de la Iglesia copta ortodoxa Shenouda III, cuya letra es un poema sobre la pasión de Cristo, la pueden oír (y leer) en este mismo artículo.

Un cuento sin ‘E’

Caricatura de Enrique Jardiel PoncelaCaricatura de Enrique Jardiel Poncela

¿Serían capaces de escribir un cuento sin que aparezca la letra ‘E’, una de las vocales más abundantes de la lengua castellana? ¿Se atreverían siquiera? Enrique Jardiel Poncela lo consiguió, y también escribió otro sin la ‘A’ —otra que tal—. Si no han oído hablar de este autor, ya les adelanto que es uno de mis dramaturgos contemporáneos favoritos, aunque sí es muy posible que hayan visto la divertida película Eloísa está debajo de un almendro, de título homónimo a uno de sus más celebrados «dramas cómicos».

Este autor, máximo exponente de lo que se dio en llamar «teatro del absurdo», parece que vuelve poco a poco a estar en alza; y no es de extrañar, porque es uno de los dramaturgos más vidertidos, populares (salvo para la crítica, que se cebó con él) y vanguardistas (se nota la influencia de Ramón Gómez de la Serna) que dio su época. Sus personajes, algo snobs, algo desenfadados, algo pijos, de verbo fácil, estrambóticos y siempre hilarantes, reflejan (aunque bajo la óptica de su lente deformante, que hace que lo extraño sea normal, y lo cotidiano, anormal) lo que fue el ambiente cultural madrileño de la clase media/media-alta de la generación de mi abuelo. En el fondo es un costumbrista ácido y burlón —nunca satírico— por el pesimismo de su carácter, y aquí me permito preguntar: ¿acaso ha habido algún buen humorista que no lo haya sido?

La SS o Seguridad Social progresante, o cómo darle «matarile» con talante

«Vamos, progres... ¡Alegradme el día!»«Vamos, progres... ¡Alegradme el día!»

La imagen de la derecha es un motivo para una camiseta, de la época de las últimas elecciones presidenciales de EE. UU. Parece algo exageradillo y violentillo, ¿no? Pues al paso que va el mundo, y quiénes lo dirigen, me temo que pronto va a ser que no, porque parecen empeñados en liquidarnos a unos cuantos, aunque eso sí: siempre por nuestro bien y el de la sociedad. Comentaba con sorna y acierto un blogger en «Hay prisa por matar»:

«Qué progresista y adelantado a su época fue ese gran filántropo de la humanidad llamado Adolf Hitler, y su doctor Brandt, promotor del plan de eutanasia terapéutica.

»Qué visionarios los nazis, que a pesar de haber utilizado después sus métodos de exterminio con una minoría racial (en una lamentable desviación de su programa original), al principio los usaron con quienes corresponde: minusválidos, personas con síndrome de Down, ancianos.

»Un lema sublime para estos gobiernos progresistas: “Una vida que no merece ser vivida”. Lo inventó ese otro gran filántropo, Joseph Goebbels».